Tu formas parte de una naturaleza contradictoria, con sus peligros y su equilibrio. Por ello también tu naturaleza es desbordante, apasionada, llena de pliegues y desórdenes, de callejones sin salida, oscuridades y luces. Es tan contradictoria que te lleva a lo simple: la respuesta a la mayoría de las preguntas que desordenan tu mente, que ponen a prueba a menudo tu razón, es que hay una constante batalla que no tiene resultado final. No hay vencedor ni perdedor, o mejor dicho, eres el vencedor y el vencido a la vez.